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El Señor BuenosDías

por Sr. Pirulo

El señor BuenosDías entró corriendo en su casa gritándole nervioso a su mujer que esa mañana nadie lo había reconocido por la calle.

La señora BuenasTardes miró a su marido con la resignación de saber que ese día llegaría más pronto que tarde.

La educación de la gente había ido empeorando poco a poco desde hacía ya varias generaciones, pero con la llegada de internet y las redes sociales la cosa había empeorado rápidamente. A ella hacía ya tiempo que nadie la reconocía por la calle, y es que la educación de la gente iba empeorando según avanzaba el día. Aún en estos tiempos que corren, aquellos que salen a pasear por las calles a primera hora de la mañana, son personas más educadas en el trato y suelen decir Buenos Días a los demás viandantes.

Claro que esta gente es gente mayor, que conservan los buenos modales que se están perdiendo, carecen de aparatos electrónicos y disfrutan de la vida.

Conforme salen a la calle, los jóvenes y no tan jóvenes, caminan pegados a sus MP3, MP4, móviles, Smartphones y tablets; haciendo que la comunicación entre las personas sea más virtual que real.

El señor BuenosDías estaba indignado, esta situación era para él insostenible.

  • Cariño, tenemos que hacer algo, esto no puede seguir así.
  • ¿Y qué podemos hacer nosotros? Le dijo la señora BuenasTardes.
  • Hay que recuperar la educación y las buenas maneras como sea, cueste lo que cueste.
  • Eso es imposible esposo mío, la gente prefiere pasar desapercibida, el anonimato y el no tener que poner buena cara porque están tristes.
  • ¿Tristes? ¿Por eso la gente crees tú que está perdiendo la educación?
  • ¿No te habías dado cuenta?
  • Pues no me había dado cuenta. Yo pensaba que era culpa del progreso y de tantas maquinitas de pantallas táctiles. Pensaba que era más atrayente chatear con alguien a cientos de kilómetros que con la persona que está a tu lado en el metro o en el bus.
  • Fíjate una cosa. Los pocos que aún nos saludan, son gente alegre, personas que caminan mirando el azul del cielo o a los pajarillos en los árboles. Sin embargo, todos los demás están amargados y la mejor manera de disimularlo es metiendo la cabeza dentro de esos aparatitos y aislarse del mundo.
  • La gente está triste. Se dijo así mismo el señor BuenosDías.
  • Sí. La gente está triste. Redundó la señora BuenasTardes.

Durante muchos días estuvo el señor BuenosDías muy calladito dándole vueltas y vueltas a su cabeza. Nadie sabía que era lo que le tenía tan absorto. Hasta que el décimo octavo día, apareció en el comedor de su casa con una enorme nariz roja. Una nariz tan grande que le cogía casi toda la cara.

  • Pero a dónde vas con esa narizota. Le pregunto riéndose su mujer.
  • Voy a hacer este mundo un poco más feliz.
  • No entiendo nada. Le dijo la señora BuenasTardes.
  • Me dijiste que la gente se estaba volviendo mal educada porque estaban tristes. Esto me ha hecho pensar mucho en la forma de cómo recuperar la educación. Así que he decidido hacerme payaso para hacer feliz a la gente.
  • Estás loco.
  • Claro que estoy loco. Un loco feliz y educado.

Y así fue como el señor BuenosDías se hizo payaso para devolver la educación a la gente haciéndolos más felices. Si os dais cuenta, las personas más educadas que existen en el planeta tierra son los payasos. Ellos, siempre que te ven, lo primero que preguntan es… ¿Cómo están ustedes?

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