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Publicado el 28 Sep, 2016 el Viajes | 0 comentarios

Del mal en peor.

Del mal en peor.

Una bonita foto en una guía de Marruecos a las que empezamos a prestarle atención y la cercanía con la ciudad de Fez, fueron motivos suficientes para captar nuestro interés.

El primer inconveniente lo tuvimos a la hora de pagar en el hostel donde nos hospedamos. ¡Cuidado con el cambio de Euros a Mad!

El siguiente, hubo muchos, fue a la hora de poner gasolina y que no tuvieran sin plomo. Tuvimos que salir de Asilah en dirección contraria para encontrar una estación de servicios con gasolina para mi Marisabel.

Con el depósito lleno empezaba la gran aventura de llegar a Mequinez. Aquella ruta en moto, que se suponía un agradable paseo de unas dos hora y media, se convirtió en una auténtica pesadilla de más de cinco horas. La escasez de gasolineras, la falta de señales indicativas, el pésimo estado de las carreteras, en algunos sitio desaparece literalmente, el sofocante calor y el no saber nunca donde estábamos, hicieron que la mañana fuera muy “divertida”.

Llegamos a las puertas de la medina y ahora tocaba encontrar el Riad. Nada más parar la moto se acercó un “señor” que se ofreció a indicarnos como llegar. Cuando me di cuenta circulaba en moto por la medina callejeando detrás de un marroquí. Sabía que esto no terminaría bien, pero me dejé llevar.

El dejarse llevar a veces trae problemas y esta fue una de esas ocasiones. Tuvimos problemas con el parking al que nos llevó este “señor”, tuvimos problemas con él porque acordamos que nos haría de guía y fue una estafa, no habíamos venido a comprar, y el lugar donde nos recomendaron comer en el Riad era un zulo, aunque de comida rica. A media tarde tuvimos que cambiar la moto de sitio porque no nos fiábamos. Cuando fuimos a verla y poner otro candado todo había cambiado con el guarda. Ya no era amable y cuidadoso. Sin casco por Mequinez y callejeando por la medina… ¡de locos!

Mequinez

Mequinez

Mequinez

Cayó la tarde. Te adaptas o mueres. No era la primera vez que teníamos malas experiencias viajando. Respiramos hondo, nos cogimos de la mano y nos miramos. Estábamos juntos, viajando como nos gusta hacerlo, sin prisas y sin planes. Paseamos por la medina, disfrutamos de la Plaza Al-Hedim y cenamos en la terraza del restaurante Pavillon des Idrissides.

Desde allí la vistas son maravillosas. Puedes ver toda la actividad de esta plaza con su infinidad de tiendas ambulantes y sus espectáculos callejeros, incluido monos y serpientes.

Mequinez

Agotados volvimos al Riad, el día había sido agotador. Mañana iríamos a Fez. Teníamos una tarjeta de teléfono marroquí con megas por lo que el trayecto ya no sería un problema, o eso esperábamos.

Os aseguro que la visita a Fez compensó de sobre manera todo este día, pero eso será en otro post.

Sigo…

 

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