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Publicado el 24 Mar, 2015 el Mis Cuentos | 0 comentarios

Los cuentos se mueren.

Los cuentos se mueren.

Y es que los cuentos son para ser contados, porque si los cuentos no se cuentan, los cuentos se mueren.

Tuvieron su momento, no hace muchos años, cuando aparecían “narradores orales escénicos” por todas partes. Y es que contar y escuchar cuentos se había puesto de moda entre la gente adulta. Y me refiero a cuentos, no a monólogos de risa fácil. Aquello eran historias de las buenas, de las que con la única arma de la palabra tocaba defender un texto, a veces medio improvisado.

Otros, los más valientes, se atrevían incluso a contar cuentos para el público infantil. Esos Cuanta Cuentos estaban hechos de otra pasta, enfrentarse a un montón de pequeñajos deseosos de ser protagonistas y participes de cada historia es un terreno difícil.

Pero las modas pasan y tanto Cuenta Cuento bohemio y alternativo también. Yo conocí a muchos, la mayoría se creían gente especial con el don de la palabra. Ellos pensaban que eran músicos de las letras que narraban y que eran capaces de crear con estas mundos imaginarios llenos de aventuras. Pero aquellos fueron tiempos difíciles y había un enemigo que luchaba con fuerza, la imagen. ¿Y no es cierto que una imagen vale más que mil palabras? Pues eso.

Los cuentos han quedado reducidos a sectores muy concretos, no tengo ni siquiera la certeza de que no hayan desaparecido del todo. Sé que hay gente que los lee y que se los lee a otros, sobre todo a niños, pero contar… Yo creo que nadie Cuenta Cuentos.

¿Y si volviéramos a contar cuentos?

Estoy seguro de que no haríamos este mundo mejor pero estoy convencido de sí lo haríamos más hermoso.

No olvidemos que los cuentos son para ser contados.

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