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Publicado el 27 Nov, 2016 el Mis Cuentos | 4 comentarios

La princesa que quería ser peluquera

La princesa que quería ser peluquera

-¡Que no Teresa, que no! ¡Que no y que no! No puedes ser peluquera.

-Pero por qué papá, ¿por qué no puedo ser peluquera?  Es lo que quiero papá, quiero ser peluquera.

-Pues no, y se acabó. Nunca serás peluquera.

-Papaaa, papaaaaa, yo quiero ser peluquera, teñir el pelo, hacer permanentes, poner extensiones y mechas.

-Lo siento hija mía, pero no puede ser. Eso es imposible. Tú nunca podrás ser lo que tú quieras, tú tienes que ser lo que tienes que ser.

Teresa, era la hija de un poderoso Rey de no se sabe qué reino. Teresa era una hermosa princesa que a diez años ya soñaba con ser peluquera, pero como bien sabes, las princesas sólo pueden ser eso, princesas.

Teresa tenía que estudiar mucho, hablar varios idiomas, saber de protocolo, que es saber qué hacer en cada momento, y casarse, y no con cualquiera si no con un príncipe azul. Así es que ya podía ir olvidándose de ser peluquera.

Fueron pasando los años y Teresa estudió mucho de todo lo que tiene que estudiar una princesa, pero no se le olvidaba su sueño.

Cuentan que cuando la princesa terminó todos sus estudios, que fueron tantos que ni el Rey sabía cuantas cosas estudiaba su hija, algo empezó a cambiar en palacio.

La princesa se casó, y como no podía ser de otra manera se casó con un príncipe azul de un reino vecino, y os puedo asegurar que se casó enamorada. También Teresa empezó a trabajar de princesa; a recibir a reyes, a nobles y subditos, aprendió a escucharlos y a solucionar sus problemas. También a asistir a cenas, bailes y fiestas benéficas para ayudar a los más pobres.

Pero como os digo, algo comenzó a cambiar en palacio. Las personas que trabajaban en palacio sonreían a todas horas y se miraban mucho los unos a los otros. Se arreglaban más y se gustaban. El Rey estaba contento por todo esto pero no sabía que era lo que estaba pasando. Por mucho que le daba vueltas y vueltas a la cabeza, no llegaba a comprender a que se debía esa alegría y ese coqueteo.

La princesa, de tantas cosas que estudió, también estudió peluquería. En sus ratos libres, cuando no tenía que trabajar de princesa, se dedicaba a pelar, peinar, modelar y todas esas cosas que hace una peluquera, a todos los que trabajaban en palacio.

Y fue así, como la hermosa princesa Teresa, consiguió hacer realidad su sueño de ser peluquera.

4 Comentarios

  1. Moraleja: Haz lo que te digan tus padres pero a su espalda realiza tu sueño??

    • Hola Juan Alfonso. No soy de moralejas, creo que cada uno tiene que sacar sus propias conclusiones. Al final, lo importante es er feliz, no?

  2. Hola me ha gustado este cuento, porque nunca me había parado a pensar que una princesa pude querer hacer otra cosa que no sea de la realeza, como bien cuentas peluquera o cualquier otro oficio y no pueden desarrollar su creatividad o su hobbies.

    • Gracias por aportar tú opinión Cristina.

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