Pages Menu
TwitterRssFacebook
Categories Menu

Publicado el 14 Mar, 2017 el Viajes | 2 comentarios

La Búsqueda.

La Búsqueda.

Desde hace algunas semanas me está pasando algo para mi inesperado. En momentos determinados del día, escogidos al azar por los relojes del tiempo, me asaltan a la memoria imágenes de los dos Caminos de Santiago que hice hace más de diez años.

No lo puedo negar, se ha vuelto a despertar en mi esa necesidad de mochila y caminos solitarios.

 

La primera vez que fui en busca del Santo Apóstol, lo hice por una necesidad de “búsqueda” interior. Quería conocer hasta el rincón más oculto de mi mente, quería ver mis miedos y aprender a controlarlos. Aquel año hice el conocido como Camino Primitivo. No había planes, no llevaba guías y no sabía dónde me metía. Aquel fue un camino muy duro, en lo físico, recorriendo las montañas asturianas. Pero también fue una experiencia maravillosa por las personas que en aquel periodo de tiempo coincidíamos, noche tras noche, en los únicos albergues que había. Todos los días pensaba en abandonar a ese grupo que me había robado el corazón porque yo estaba en el Camino por otro motivo. Yo estaba en modo “búsqueda”. Pero cómo iba a perderme el pasar unos días con aquellas gentes. Imposible. Mi “camino” tendría que esperar al próximo verano.

 

Así fue como al año siguiente, me vi de nuevo saliendo con una mochila de mi casa, sin planes, sin guías y sin saber, otra vez, donde me metía. Recuerdo que me monté en un autobús en Cádiz que llegaba hasta El Ferrol. Sobre las cinco de la mañana me cansé de estar metido en el bus y en una parada que hacía me bajé. Aquel sitio se llamaba Puerto de Bejar y yo no tenía ni idea de dónde estaba. Era noche cerrada, hacia frío y en el portal de una tienda me eché a dormir. Al alba recorrí aquel pueblo en busca de alguna señal, de alguna indicación de cómo llegar a Santiago. Un Guardia Civil me dijo que a unos diez kilómetros había una aldea donde creía que existían señalizaciones del Camino. Allí, en Calzada de Béjar,  pase un día entero, descansando y escribiendo. Fue mi primer día de Camino. Lo pasé solo en un pequeño albergue y allí fue donde escribí el cuento de Paquito el Gigante y Luisito Montuno.

Fueron 21 días llenos de vivencias y experiencias. Puedo decir que reventé la Vía de la Plata, que todavía en algunos lugares tienen que acordarse de mi.

Hace unos días pasé por Roncenvalles y caminé unos kilometres por el Camino Francés. Grabé un video contando un poco mis vivencias. Espero que lo disfrutéis como yo disfruté recordando aquellos caminos…

 

¿Habrá más Caminos? Estoy seguro de ello.

Sigo…

2 Comentarios

  1. Crack cuando vuelvas a Santiago de Compostela contacta conmigo.

    Un saludo

    • Creo que para Febrero.
      Goooo

Publicar una Respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *