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Fuera del Caos de Marrakech

por Sr. Pirulo
Jardin botánico

Jardines de Majorelle

Marrakech es una ciudad un tanto caótica dentro de su medina. Su plaza principal, Jamaa el Fna, recoge toda la energía de este particular universo marroquí. Es como si todos los nervios de esta zona amurallada fueran a confluir a esta plaza como punto de salida o llegada. Es curioso ver como la ciudad va despertando, lo hace muy temprano o ni tan siquiera duerme, y poco a poco sus calles y plazas van cobrando vida hasta llegar a su punto álgido que es la noche. Es como si fueran dos lugares distintos. Cambian los colores, los olores, el tipo de gente y el precio de las cosas. No es lo mismo regatear a primera hora del día que al caer el sol cuando ya las fuerzas están consumidas.

Toda la medina es un bullicio de gente en un no parar de ir y de venir. Los cánticos y los tambores. El del burrito y el del carrito. El que te quiere vender un reloj. El que te pide dinero por hacerle una foto. El de los monos. El de las serpientes. El que te llama para nada más que para charlar un poco. El del bar o restaurante que quieres que te sientes en su local sí o sí. Los olores a especies. Los olores a carne. Los olores a putrefacción. Los olores indescriptibles. Todas estas cosas pueden hacer que tus sentidos se emboten y que te quieras ir inmediatamente a otro planeta para desconectar de este submundo del interior de las murallas de Marrakech.

Es entonces el momento de alejarse un poco de esta parte de la ciudad y acercarse a los Jardines de Majorelle. Estos jardines fueron diseñados en 1924 por encargo del pintor francés Jacques Majorelle. En 1980 pasan a ser propiedad del diseñador de moda Yves Saint-Laurent encargandose de su restauración. Dentro del jardín, además de una gran variedad de especies vegetales de los cinco continentes y de más de quince especies de pájaros que solo se pueden encontrar en el norte de África, podemos visitar el Museo Beréber de Marrakech.

Para mi, visitar estos jardines fue un regalo de paz y tranquilidad. Un recargar pilas antes de seguir viaje hacia el desierto. Fueron unas horas de armonioso frescor vegetal, muy reconstituyente después de días de mucha calor y muchos kilómetros.

Mi recomendación es que no vayáis a primera hora. Hay demasiados turistas y la cola se hace interminable. A media mañana hay menos gente y la visita también es más agradable. Si contratas un tour o un guía entras a los jardines sin esperar cola. Esta es otra opción para los que viajáis a toda prisa.

Yo, por mi parte, volveré. Seguro y sin dudarlo. Ese día de calor pegajoso, cansado de que invadan mi espacio vital, saturado de ruido y olores, cojo camino hacia los Jardines Majorelle y desconecto un rato de Marrakech, que de vez en cuando es más que necesario.

Estos días en Marrakech nos alojamos en el Riad Zaki. Es un buen lugar con personal muy amable. La ubicación es muy buena porque está cerca de la plaza principal Jamaa el Fna y no está dentro de las callejuelas del zoco donde a veces es bastante difícil orientarse. Otra cosa importante es que se puede llegar en coche hasta la misma puerta y esto en Marrakech es una ventaja.

Goooooooooo

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