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Publicado el 1 Sep, 2015 el Viajes | 2 comentarios

El trabajo te hace libre

El trabajo te hace libre

Hoy me he levantado con la sensación de que me iba a enfrentar a un día complicado. Y así ha sido. Anoche decidí que realizaría una visita guiada a un Campo de Concentración, concretamente a Sachsenhausen.

El guía, fue introduciéndonos en el contexto histórico que desencadenaría en la construcción de los Campos de Concentración durante el recorrido que hicimos en tren y posterior caminata, ya nos avisó al inicio del tour que tendríamos que caminar.

Visualmente el lugar no deja de ser, prácticamente en su totalidad, una reconstrucción de algunas zonas de lo que fue Sachsenhausen en su época, para mostrárnoslo hoy en día.

Entramos por la única puerta que da acceso al recinto amurallado en forma triangular, para visitar un par de barracones donde los reclusos “dormían, comían y se aseaban”, otro barracón, que era la concina, hoy convertido en museo, la Zona Z, el lugar donde Mataban a los prisioneros  y un edificio, el único que se conserva original, que era una especie de laboratorio donde experimentaban con los presos fármacos y demás lindeces.

Pero estas cosas se pueden hoy ver y documentar fácilmente a través de libros o de internet. Se pueden ver miles de fotografías de los allí recluidos, incluso conocer la biografía de parte de ellos, pero lo que no viene en los libros, ni en el mundo cibernético es el alma. Ese lugar tiene alma, esa tierra no habla sino que llora, hay sufrimiento y tragedia en la atmosfera, una atmosfera infestada también de vergüenza.

Sachsenhausen IMG_0278

Al principio de la visita observé que la gente hablaba, -haz esta o aquella foto, fíjate en este detalle, ¿has visto aquello?-, pero según íbamos avanzando por el recorrido establecido por el guía, el silencio se fue apoderando del grupo de forma natural. Las caras de todos reflejaban lo que esa tierra nos estaba transmitiendo.

Yo he sentido el impacto de la crueldad de una época  de la humanidad, y hoy, más de 50 años después, he sentido vergüenza.

He caminado en solitario por el Campo de Concentración de Sachsenhausen, he recogido una piedra del suelo y la he colocado en el Memorial Soviético al Prisionero, es solo un pequeño gesto, pero ya nunca olvidaré lo que allí sentí.

Sigo…

2 Comentarios

  1. Siempre he querido visitar un campo de concentración. Nunca me he atrevido. Creo que has sido muy valiente, y tu gesto, te honra… a mi me sigue asustando darme cuenta de lo vil, ruin y bajo que puede ser el ser humano, creando lugares de exterminio como este.

    • Debemos de aprender de los errores del pasado. El único problema es que parece que no lo hacemos. No dejes de visitarlo.

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