Pages Menu
TwitterRssFacebook
Categories Menu

Publicado el 25 Ago, 2015 el Viajes | 0 comentarios

Don´t worry

Don´t worry

Y llegó el día 21 de Agosto de 2015.

La Ciudad Condal me recibió de la mejor manera posible, con todo el barrio de Gracia en fiestas. Son unas fiestas originales, llenas de muchísimo colorido, con las calles decoradas por los propios vecinos con todo lo que encuentran a su alcance. Por todas partes hay conciertos y barras improvisadas donde sirven comidas y bebidas a la gran multitud de personas que pasean por el barrio. Y lo mejor de una fiesta es siempre poderla compartir con familiares y amigos…

IMG_8427IMG_8424

Pero la noche no se prolongó porque al día siguiente tocaba conducir. Salir temprano me es algo imposible, aunque lo intente una y otra vez, así que cuando lo tuvimos todo preparado y listos para partir eran más de las 14:00 horas.

Felices, nerviosos y emocionados por lo que nos estaba regalando la vida recorrimos los primeros kilómetros hasta que…

… tuvimos que parar a repostar gasolina, bueno gasoil. Y ese fue el primer contratiempo, ponerle gasolina a un coche de gasoil. Por suerte me di cuenta antes de arrancar el coche sino se hubiera acabado el viaje. Lo que vino después fue llamar al seguro, nos enviaban una grúa; luego buscar un taller abierto un sábado por la tarde, algo en principio muy difícil, pero lo encontramos. En el taller Auto-Grúas Nadal. SL nos esperarían sin problemas. Al cabo de dos minutos de confirmar que saldríamos en camino en cuanto llegara la grúa que nos enviaba el seguro, recibimos una llamada de Auto-Grúas Nadal. SL diciéndonos que si no íbamos con sus grúas no nos repararían la avería. Estos sin vergüenzas, mal educados y mafiosos nos enviaron, sin previo aviso, una de sus grúas para que dejáramos tirada a la que venía en camino. El gruista del Clan de los Nadal llegó nerviosos, con malas formas y sin querer ni escuchar. Váyase usted a tomar viento, hombre!!

Y cuando todo estaba oscuro y parecía que nos tendríamos que volver a Barcelona, llegó el enviado. Un muchacho joven, simpático, educado y que en menos tiempo que en el que escribo este post, montó el coche en su grúa y nos lo llevó a un taller para solucionar el problemas.

Encontrar a este tipo de gente en el camino es lo que me hace volver una y otra vez a Cataluña y a creer en su buena gente.

Al final, lo que parecía que supondría perder tres días se convirtió en tres horas.

Tocaba seguir camino dirección a Francia.

Sigo…

Publicar una Respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *