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Publicado el 24 Feb, 2015 el Viajes | 0 comentarios

Cuantos momentos.

Cuantos momentos.

Tu boca sabor a canela y el tacto de tus labios con los míos es quizás la droga más potente que exista encima de la tierra.

Yo no sabía que las manos tienen memoria histórica y cuando tu no estas a mi vera las sorprendo recorriendo los caminos que las llevan hasta estar dentro de ti, y entonces, aunque sé que no estas, te oigo gemir, pero estoy solo en la cama, no hay nadie junto a mi. Intento controlar mis manos para que dejen de buscarte, me tapo los oídos pero es inútil porque tus gemidos están dentro de mi cabeza, respiro por la boca para no sentir tu olor, pero nunca, nunca cierro los ojos porque entonces me parece estar viéndote.

Mi cuerpo entero es un disco duro que ha memorizado información en cada uno de los sitios de él donde tu has estado. Intento que esto se convierta en algo natural pero me es imposible. Cada vez que toco un trozo de mi piel tu ya ha estado ahí y todo se vuelven recuerdos sensoriales que me hacen enloquecer.

No estas a mi lado, pero te huelo, te oigo, te siento y no puedo, sin embargo, ni olerte, ni oírte, ni sentirte.

¿Cuánto durará todo este caminar por la tierra de la incertidumbre?

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