Home Mundo Chefchauen

Chefchauen

por Sr. Pirulo

Desayuno raro en una mesa rara y enorme donde las haya.

Nuestro próximo destino, Chefchauen. En Meknes, habíamos decidido que esta sería la ruta después de Fez, pero nuestro corazones seguía mirando hacía el desierto. En otra ocasión tendría que ser.

Parecía, después de mirar los mapas de carretera y haber decidido la ruta, que en dos horas y media estaríamos en Chefchaouen. Nada más lejos de la realidad, aquí nada es los que parece y menos aún en lo referente a carreteras.

Lo mejor de perderse es encontrarse después de haber recorrido carreteras de montaña solitarias que nos adentraban en paisajes maravillosos. Mientras escribo este post se me vienen a la retina imágenes de aquella ruta en la que cruzamos valles y ríos. Pequeñas aldeas y casas solitarias salpicaban de tanto en cuando el paisaje. Unos lugares hermosos con sabor a pasado. Paisajes que ya no podemos encontrar fácilmente en España, donde la contaminación visual en favor de la tecnología y la ecología es enorme.

Entre Fez y Chefchauen

 

Entre Fez y Chefchauen

Localizamos fácilmente a Dar Gabriel, nuestro hotel riad en Chefchauen. Este es un lugar privilegiado para el descanso. Está dentro de la Medina pero muy cerca de una de sus puertas, por los que hay paz y tranquilidad durante todo el día. Fue llegar, tomar un té, acomodarnos e irnos a comer con el propietario y dos empleadas del hotel al mejor lugar donde he comido en Marruecos. Tanto es así que repetimos al día siguiente para la cena.

La tarde la dedicamos a respirar, a dejarnos llevar como nos gusta hacer. Dejar que nuestros pies sean los que vayan descubriendo caminos nuevos, pasear tranquilamente, sin prisas, saboreando el disfrutar y el gustazo de ser felices viendo la vida fluir en un lugar nuevo para nosotros.

Chefchauen me recibió con gritos de un marroquí echándome de su país porque no quise entrar en su juego. «Fuera de mi país, fuera de mi país», gritaba con las venas del cuello que le iban a reventar. Una pequeña anécdota junto con la de la búsqueda de un lugar seguro para dejar la moto. Para ello tuve que  montar a una marroquí detrás, quien me guió a un parking de pago. Pero ninguna de esas experiencias enturbiaron para nada la primera magnifica impresión de este lugar.

Sigo…

 

 

Artículos Relacionados:

Deja un comentario

Este blog utiliza cookies para mejorar tu experiencia de usuario. Asumiremos que estas de acuerdo con esto, pero puede optar por no participar si lo deseas. Acepto Leer más

Política de Privacidad & Cookies