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Publicado el 17 Nov, 2017 el Viajes | 0 comentarios

Camino de Hampi

Camino de Hampi

Con nuestras mochilas pedidas en algún lugar del mundo y sin saber si algún día las recuperaríamos, tocaba salir de compra por Bengalore. Podéis pensar que todo aquello era una gran faena, pero nada más lejos de la realidad. Lo más difícil fue tomar la decisión en el aeropuerto de New Delhi cuando nos encontrábamos sin equipaje para un mes de viaje y habiendo perdido nuestros vuelos a Bengalore. Una vez que decidimos que nuestro viaje continuaría a pesar de todo lo que viniera y de la forma que viniera, ya todo formaba parte del mismo, de la aventura.

Así que salir de tiendas me pareció de lo más divertido. Tuvimos que comprar desde ropa interior a productos de higiene personal. Siempre llevo un seguro de viaje que se supone que cubre todos estos gastos pero a pesar de todo, fuimos muy prudentes y compramos lo estrictamente necesario. Pasados casi dos meses de nuestro regreso, Mapfre sigue diciendo que debo esperar mínimo dos meses más y me pide, ahora me lo pide, un documento que me debe emitir la compañía Aeroflot que sigue sin decir nada. Por supuesto nunca más ni con Mapfre ni con Aeroflot.

India es enorme y teníamos ganas de ponernos en marcha, así que asesorados por nuestro anfitriones decidimos visitar Hampi.

Hampi es un conjunto monumental declarado por la Unesco Patrimonio de la Humanidad. Aquello pintaba bien, pero ahora había que llegar hasta allí.

Recuerdo que ya era de noche cuando llegamos a la estación de trenes de Bengalore. Había gente por todas partes, o más bien, gente tirada por todas partes. Como pudimos y preguntando a medias, conseguimos llegar a nuestro anden y situarnos más o menos en el lugar correcto. La suciedad campaba a sus anchas por aquella estación, la gente, de todas las castas, esperaba al tren como podía y donde podía. Me asomé a las vías porque algo capto mi atención y aunque hubiera querido, hubiera sido imposible contar el ejercito de ratas que desfilaban de un lado para otro.

No sabía como mantener la boca cerrada. Todo era, y es, tan diferente que me tenía los sentido embotados. Conseguimos un lugar, cosa muy difícil, donde sentarnos a esperar al tren, cuando de pronto empezó al diluviar. En ese momento nuestro tren apareció como salido de la nada, toda la gente se puso de pie, todos corriendo de un lado a otro, la lluvia que no paraba y nuestro vagón que no aparecía.

Cuando conseguimos localizarlo y situarnos en nuestro sitio, fuimos conscientes de que la noche sería larga.

Estábamos en un compartimento, sin puertas ni cortinas, en el que había seis camas, tres a cada lado. En bolsas de papel había sabanas “limpias” y almohadas. Tengo que ser sincero y deciros que me esperaba que todo estuviera más sucio y con un olor más potente. Esto no quiere decir que no estuviera sucio y que no oliera a rayos, ok?

Eran aproximadamente las 22:00 horas, estábamos en el Hampi Express, nos quedaban unos 375 Kilómetros por delante y algo más de ocho horas y media de trayecto.

Nuestro compañeros/as de compartimento fueron llegando y nos dispusimos a dormir, o a intentarlo.

El tren llegó con más de una hora de retraso a Hospet. En la misma estación cogimos un tuc tuc para ir a la estación de autobuses y de ahí a Hampi. Se puedo ir directamente en taxi hasta Hampi desde la estación de Hospet pero eso ya es cuestión de gustos y de economías. Creo recordar que el bus nos costó unos 30 céntimos por un trayecto de más de una hora.

Llegamos a Hampi y tocaba buscar al Gopi Guest House, donde pasaríamos las dos noche que teníamos prevista pasar allí. Un lugar bastante aceptable pero sobre todo con un trato exquisito. El alojamiento tiene wifi, una terraza agradable y buena comida. Lo mejor fue que cuando volvimos a recoger nuestro equipaje el día que nos íbamos, nos dejaron una habitación para que nos ducharnos y cambiarnos de ropa. Un lujazo.

Lo primero que hicimos fue desayunar para reponer fuerzas. Estábamos en Hampi, el lugar estaba lleno de energía y estábamos ansiosos por descubrirlo.

Cómo siempre no todo fue maravilloso y ese mismo día tuvimos un pequeño susto, pero eso os lo contaré en el próximo post.

Sigo…

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