Home Mundo Bremen

Bremen

por Sr. Pirulo

Contar cuentos siempre ha sido una parte de mí y cuando sonó en mis oídos el nombre de Bremen, supe que tendría que visitarlo.

Todo el mundo habrá oído alguna vez el cuento de los Hermanos Grimm «Los músicos de Bremen» y se habrá imaginado, una preciosa ciudad bañada por un bucólico río. Pues así es realmente esta ciudad.

Es cierto que llegamos tarde y que las ciudades no dan la misma primera impresión de noche que de día, pero la dificultad por encontrar el lugar que habíamos reservado para dormir y el mal ambiente de la calle donde se ubicaba, nos hicieron pensar en un mal destino. Llegó el día, y Bremen nos agasajaba con una soleada mañana llena de aire fresco. A tres minutos caminando de nuestro coqueto apartamento estaba la rivera del río Weser, que atraviesa la ciudad antes de desembocar, a unos 70 Km, en el Mar del Norte. Un agradable paseo rodeado de unas magnificas vistas nos llevó al centro histórico.

Como ya he comentado en más de una ocasión, mi compañera de viaje y yo, tenemos serias dificultades para encontrar, por muy bien señalizadas que estén, las oficinas de turismo. Así que después de un par de vueltas, por fin nos hicimos con nuestro mapa de Bremen y de los lugares más interesantes que visitar.

Hay que situarse en el centro de Marktplazt, abrir bien los ojos y admirar una plaza sacada de un libro de cuentos de la edad media. La impresionante fachada de la Catedral de San Pedro y de su ayuntamiento, acompañadas por las esculturas de Rolando y de los Músicos de Bremen, nos transportan a otra época y nos preparan para adentrarnos en el barrio de Schnoor. Este barrio, lleno de callejuelas, una mide tan solo 56 cm de ancho, es de origen marinero y hoy transpira arte y bohemia por todos sus rincones. Es un barrio para pasear y deleitarse con la infinidad de tiendas y tiendecitas de artesanos y artistas.

Rolando                              IMG_8754

Caía la tarde, nos sentamos en una pequeña pastelería de este barrio para tomar un café y algo de repostería de la zona. Comenzaba a hacer frío y no nos queríamos despedir de esta preciosa ciudad sin volver a recorrer los senderos que acompañan al río Weser hacia su final en el mar.

Gente corriendo, en bicicleta, recolectando frutos silvestres, jugando en una playa artificial o simplemente paseando como nosotros. Este lugar es el que recordaré de Bremen, su río, su rivera. En mi retina se han grabado los verdes de sus praderitas de césped y el azulado de sus aguas. Podría sentarme en aquel embarcadero a esperar a ver si por casualidad, aparecieran, de pronto, un burro, un perro, un gato y un gallo.

Sigo…

Artículos Relacionados:

Deja un comentario

Este blog utiliza cookies para mejorar tu experiencia de usuario. Asumiremos que estas de acuerdo con esto, pero puede optar por no participar si lo deseas. Acepto Leer más

Política de Privacidad & Cookies